La IA no te va a salvar… pero alguien tiene que hacerlo
- Fetén
- 31 mar
- 2 Min. de lectura

(Spoiler: tampoco va a prepararte un buen café)
En el último año, la Inteligencia Artificial ha pasado de ser un concepto de ciencia ficción a convertirse en la nueva mascota de todos los departamentos de marketing. Te hace resúmenes, redacta textos, sugiere hashtags y hasta intenta diseñar logotipos (a veces con resultados que dan pesadillas).
¿Y entonces? ¿Se acabó el trabajo humano en la comunicación?
Spoiler número dos: no.
Rápida, sí. Precisa… depende.
La IA es como ese becario que trabaja a la velocidad de la luz, pero no distingue entre una marca de lujo y una de snacks para gatos. Puede escribirte 12 copies en menos de un minuto, sí, pero todos suenan como si los hubiese escrito un robot entrenado con frases de coaching barato y plantillas de 2010.
En otras palabras:
• Tiene ideas.
• Pero no criterio.
• Tiene lenguaje.
• Pero no tono.
• Tiene datos.
• Pero no contexto.
¿Entonces qué hacemos con ella?
En Fetén no le tememos a la IA. La usamos. La domesticamos. La miramos con escepticismo y luego la ponemos a trabajar… bajo nuestra supervisión creativa, que es lo que realmente marca la diferencia.
Porque una cosa es generar contenido.
Otra muy distinta es generar comunicación efectiva, memorable y con identidad.
Y eso, queridas marcas, no se automatiza.
IA con alma (humana)
¿Quieres usar IA en tu estrategia de contenidos? Adelante. Pero hazlo con una dirección clara, una estética cuidada, y una voz que no suene a manual de instrucciones. Para eso estamos nosotros: para darle humanidad al algoritmo, sentido al dato, y gracia al mensaje.
Así que, mientras medio mundo se ahoga en prompts y prompts para ver si un chatbot entiende su tono de marca, nosotros ya lo resolvimos en el primer café del día.
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Conclusión:
La IA es una herramienta.
Nosotros, el criterio.
Y el criterio, en comunicación, lo es todo.
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